Page 26 - Relatos-Poesia-Gerena_2020
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[ Relatos cortos 2020 ]

	 La joven que estaba muy hambrienta le siguió. El rey la acompañó a unos
aposentos tras el fabuloso banquete.

	 Al cabo de unos días, Ela se encontraba satisfecha, de poder disfrutar de la
exquisita comida y de cuidar de las flores, pero echaba de menos a sus padres. En
la estancia había una ventana que Ela miraba nostálgica, viendo a lo lejos su humilde
hogar. Un día curioseando la gran cajonera que había en la habitación, encontró una
cuerda junto a una carta que decía:
-Esta cuerda es para quien se sienta encerrado y pueda escapar por la ventana.

	 Ela -con toda la suerte que tuvo-, bajó por la ventana, porque quería volver
con su familia. La muchacha se deslizó por la soga y pisó sin querer unos hermosos
claveles, por fin tocó el suelo y fue corriendo a su cabaña, para contarle lo ocurrido a
sus padres.
Al día siguiente, el rey Moza, ordenó llamar a Ela para que le ayudara a regar las
plantas, pero Augusto, su mayordomo, le contó que la muchacha había desaparecido.
Cuando Moza se enteró se entristeció y con toda la pena fue a desahogarse junto a
sus queridos claveles, -y ¡cuanto más lloró!-, al descubrir que Ela, al bajar, los había
estropeado.

	 Mientras tanto, el rey Munrra, -que era un poco ladroncete-, había estado
explorando una cueva a la salida del poblado; donde había hallado piedras preciosas
incrustadas en la roca. Munrra una vez en el castillo, habló con Augusto, el mayordomo
del rey Moza y le ordenó que llevara a su habitación lo siguiente: un espejo con marco
de oro, tres lámparas de plata, dos alforjas, un pico y un cofre con llave. Esa misma
madrugada Munrra, salió a hurtadillas del castillo hacia la cueva, arrancó con esfuerzo
las gemas, esmeraldas y aguamarinas y sé guardó además, todos los objetos de valor
que pudo, lo cargó todo en su caballo y se propuso escapar a su ciudad con todo lo
robado al rey Moza.

	 En el camino del pozo viejo, un fortísimo ruido, alertó a Ela que paseaba tocando
su armónica, de pronto, vio cruzar a un hombre muy veloz en un caballo negro, tan
rápido iba, que no escuchó, la caída de la lámpara que portaba al suelo.

	 Ela, que consiguió echarse a un lado para no ser atropellada, tomó en sus manos
la lámpara de plata y fue a toda prisa a hablar con sus padres, entre todos decidieron
que debían informar al rey, ya que la lámpara tenía la inscripción “MOZA” grabada.

	 El rey recibió a la familia de Ela. Sé alegró mucho al ver a la muchacha y escuchó
el relato de la joven sobre la huida del misterioso caballero, Moza por la descripción
y al ver su lámpara, no tardó en comprender que se trataba del rey Munrra… ya le
venían siguiendo la pista, porque a Augusto, le resultó muy raro, que Munrra pidiera un
cofre y un pico.

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