Page 24 - Relatos-Poesia-Gerena_2020
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[ Relatos cortos 2020 ]
- Toma, la caracola que te prometí de pequeño, la llevaba siempre conmigo y
esperaba algún día poder entregártela, sabes que siempre cumplo mis promesas,
así que, aquí tienes Pedro. Una fuerte tormenta hundió nuestro buque y quedamos
atrapados dentro de él. La señal de radio dejó de funcionar y ni siquiera pudimos pedir
auxilio. Todas nuestras ilusiones se hundieron en el fondo del mar aquel día. El mar
que tanto amaba y me apasionaba, me alejó de vosotros para siempre. Yo siempre
estaré con vosotros, cuida de tu madre y dile que siempre la amaré. - dijo Fran entre
lágrimas entregándole las caracolas a su hijo.
Pedro tomó las caracolas en sus manos, las miró unos minutos intentando asimilar
el relato que le estaba contando su padre y cuando quiso volver a girar la cabeza para
abrazarlo, ya no estaba, se había marchado, pero lo más curioso es que no dejó ni una
sola huella de pisada en la arena. Pedro se levantó de inmediato y miró por todas partes sin
resultado. Lo que sí encontró fue su barco anclado en la arena y completamente arreglado.
Así que, puso rumbo a su hogar, estaba ansioso por contarle a su madre lo que
había vivido y decirle que había visto a su adorado padre, aquel que un día dejó su
corazón y su vida en el mar por buscar un futuro mejor para ellos.
Fueron varios días los que estuvo navegando Pedro de vuelta a casa. Su madre
los esperaba sentada en la terraza de su casa a orillas de la playa y cuando lo vio sintió
una alegría y una tranquilidad enorme, de volver a ver a su hijo sano y salvo.
Martina y Pedro se fundieron en un abrazo, el más sincero amor que existe entre
una madre y su hijo, se hizo presente aquella misma tarde. Pedro le contó a su madre
todo lo que había vivido en el mar y la historia que su padre le dijo. Al principio Martina
dudaba un poco, pero cuando Pedro sacó de su mochila las dos caracolas que le
entregó su padre, dos lágrimas cayeron por el rostro de Martina.
- No llores mamá, papá está bien, es feliz donde está, allí no sufre ni hay gente
mala, me ha dicho que cuide de ti y que siempre serás su amor. - intentaba Pedro
consolar a su madre- . - Lo que no entiendo es por qué me ha dado dos caracolas, si
yo sólo le pedí una. - prosiguió Pedro.
- La otra caracola es para mí, yo también le pedí una gran caracola marina y él
me prometió que me la traería. - contestó Martina a su hijo.
Justo en aquel momento entendieron el verdadero significado de la vida, no hay
que buscar más allá de tus ilusiones, hay que vivir las ilusiones y Fran se marchó para
buscar un futuro mejor, pero realmente estaba disfrutando de su gran ilusión que era
el mar, aquel que un día le dio la felicidad, pero no quiso que volviera a tierra, aquel
que hizo que viviera eternamente con él, aquel que extrañamente salvó a su hijo y no
dejó que se quedara en sus frías aguas, aquel que dulcemente vivirá por siempre en el
recuerdo de Pedro y su madre.
hhogg
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