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[ Poesías 2020 ]
RETRATOS DEL FANGO Y DEL LENGÜAJE
Alejandro Rafael Alagón Ramón · Huesca ·
1º Premio Categoría Adultos
1 un lirismo ofendido por docenas de cuervos,
Los toldos amortiguan la ambición de la lluvia, frágil bosque de escamas que el paladar invade
la piel del aguacero que ahora se deshace, y olvida en un gélido minuto de mil páginas.
la voz de tormenta que claudica de pronto Angustia forestal, laberinto de esporas
tras embestir la calle el tambor de los truenos. que flotan en el aire de la oración vacía,
La pizarra mojada olvidará los precios, los helechos estiran sus ambiciones húmedas
la tiza, las raciones, las ofertas del día, en la nostalgia mustia que perdura en los párrafos.
mientras las gotas roen las líneas y el blanco
se desmaya en mil hilos frágiles y ruinosos. Si la lluvia revive los olores de un tiempo
Resulta complicado adivinar los números que oprime los fonemas, la solidez herida
o encontrar una lógica en las letras torcidas, de una tilde ignorada, apenas queda un brillo
descifrar un menú en el reguero agónico que proteja el reciente ocaso de una frase.
que evocará fantasmas venidos de las nubes.
Hay ramajes de yeso y bosques de escayola 3
donde antaño hubo frases, la escritura se agota, En la fábrica abundan esas palabras secas,
sucumbe a a la ventisca que no conoce el rumbo esos días rocosos que anuncian la intemperie
de sus propias cenizas ni de nuestros temores. en los ojos ajenos, esos cristales mustios,
Cuando el letrero cae de pronto al alquitrán las puertas torturadas por un viento rebelde.
y ese estruendo enmudece vencido por los truenos,
heredamos la amnesia que dibuja la lluvia Nadie rescata ahora a los viejos espíritus
en los labios helados de las alcantarillas. de los seres errantes, de figuras que añoran
un salario, que exploran grandes naves desiertas
2 donde el tiempo se encoge y el polvo olvida anhelos.
La consonante eleva su tallo como un mástil
¿Será la maquinaria el último vestigio
en mitad de la frase, bajo su cabellera de tanta decadencia? ¿Siente la eternidad
a menudo se esconde el léxico cautivo, el pequeño tornillo? ¿Conoce el almacén
el arrabal de sílabas que crecerá en las sombras. su identidad vacía? ¿Se arruinan las preguntas?
En su corteza ajada asoma una resina, Retiramos las vigas que escogen las carcomas
una masa viscosa que resbala hasta el vértice para crear su imperio, las horas vulnerables
y se detiene, estéril, en la hojarasca seca que abandonan sus cáscaras y dejan un serrín,
de vocales mayúsculas y de acentos caducos. un susurro de voces, un corazón de escoria.
Viejo dosel, ramaje frondoso que cobija Se oxidan las cadenas, las luces se corrompen
al invadir las dudas, las poleas oscilan
en el aire viscoso y un cascabel de lluvia
ilumina el acero que quiso ser oscuro.
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