Page 31 - Relatos-Poesia-Gerena_2020
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[ Poesías 2020 ]
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La arena se renueva, nace, desaparece, Las palabras descubren la prisión del paréntesis,
inicia su despegue en un compás de espuma,
a merced de ese péndulo veloz del oleaje la pausa que adivina una debilidad
que dibuja sus dudas en la orilla furiosa. en esa frase hermética, bajo el denso hormigón
de un paisaje de folios que se antojan nerviosos.
Fuiste feliz allí, en la visión suprema El énfasis de un nombre se arrepiente en las comas
que crece en el océano, junto al viejo espigón,
allí donde las ondas se arrugan, la soledad se encoge, que frenan la ambición, el ritmo acelerado,
y las voces tropiezan con el sonido acuático. el eco de un reproche que acabará en el dique
de algún punto final, que impone su carácter.
Todo cambió de pronto, un dolor acuciante, Abundan las comillas como si fueran moscas
un sonido amarillo de sirenas que gira alrededor de un texto sencillo, que se enfada
en la lluvia de calles, la camilla que busca y menea su cola para alejar la nube
un brillo de esperanza en ese desconcierto. de llaves y corchetes, los verbos que le estorban.
El gotero repite un acento continuo, Existe una frontera de puntos suspensivos
un latido de suero que recorre las venas que separa oraciones, una aduana de dudas
y repara la herida pegajosa del miedo,
del microbio cautivo, de la bacteria astuta. en cada exclamación, la fila de adjetivos
Y sé que cada playa olvida nuestras huellas, que el predicado aparca ahora en doble fila.
necesita la amnesia y resucita inmune Hay frases que se encogen en una abreviatura,
en cada amanecer, ordena los vacíos, atributos que sobran, epitafios que añoran
la risa de su dueño, hay tristezas que avanzan
y conoce, sumisa, los límites del folio. en dirección prohibida, hay misterios que asustan.
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El tiovivo adivina en el solar su olvido, El amor se desploma y provoca un estruendo
vigila a los caballos que inician su estampida,
cubiertos de carcoma, galopan en un círculo en las bocas ajenas, pavesas y cenizas
aburrido, liberan su rabia, su resabio. se elevan desde el suelo y dejan una losa,
Convención de grajos en la noria averiada, un pesar, un silencio, que pronto se disipa.
picotean los ecos del ayer y las huellas Hay terceras personas que irrumpen como truenos,
de un negocio baldío, la agonía de cápsulas
que flotan en la nada y dudan y claudican. iluminan los túneles y un olor a metano
Y en todas las derrotas hay un desasosiego: flota en el aire estéril, en la arena gastada
las llaves que cayeron en una alcantarilla, de un camino opaco, en la herida porosa.
la bombilla fundida, el décimo premiado Se desliza el glaciar que sepulta emociones,
que acaba por descuido en una lavadora, en un paisaje gélido atropella las dudas
Emigran los boletos caducos, no premiados y desciende imponente la colina insegura
en la tómbola, reptan hasta el andén rendido
de una ciudad mediocre, se asoman al zapato y empuja jadeante la colina de pinos.
de algún viajero ansioso por huir del desencanto. La aldaba de la lluvia derriba las certezas,
Una grúa interrumpe esa monotonía,
remolca los descuidos frecuentes en un vado, explora el solitario olimpo de una tapia,
espera en el semáforo mientras los peatones la seriedad del muro que separa dos caras,
observan esa presa abatida, multada. dos miradas, dos mundos que se sienten confusos.
Viejos platos de loza se agolpan perezosos
en el escurridor, repiten ese rito,
la humedad pegajosa repica en la bandeja,
las horas se consumen a merced del vacío.
hhogg
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